SABADO 7 DE NOVIEMBRE DE 1970 MONZON CAMPEON DEL MUNDO
Fue el mejor derechazo que vi en mi vida.
Quede impactado en el momento de la definición, veía las repeticiones en blanco y negro varias veces alrededor de gritos de felicidad.
La familia se junto alrededor de la mesa para ver la pelea, que era transmitida por la repetidora de canal 13 de Santa Fe. Eran alrededor de las 17,30 horas un sábado 7 de noviembre de 1970 y en la previa se hablaba de lo difícil que era el desafio, pero había confianza en el Negro que algo bueno iba a pasar.
Antes para llegar al titulo del mundo de cualquier categoría era un recorrido que llevaba años, dos o tres y peleando 10 veces en la temporada.
Y a Monzòn le costò meterse a los porteños en su corazón.
En aquellos años Bonavena y Locche llenaban al Luna Park en cada presentación.
Pero a Monzòn todavía no lo adoptaban como estrella, no convencia, era tosco, no tenía el carisma de Ringo y la idolatrìa del hasta entonces Intocable.
Pero tenia algo que lo identificaba. Cuando sacaba la derecha, se terminaban las dudas.
Pero Amilcar Brusa, el gran Amilcar , había comenzado a modelar al boxeador, al tiempista sin que eso le haga perder el golpe de definición que tenia el sanjavierino.
Y alla fue el santafesino, en silencio, a buscar su destino en la noche de Roma, al Palacio de los Deportes en la búsqueda del título Mundial Mediano que poseía el pintòn y actor de cine Nino Benvenutti.
Monzòn hizo una pelea casi perfecta, teniendo siempre el dominio de la situación, obligando al italiano a una estrategia incomoda, porque no podía meterlo en su ritmo al argentino, la cosa se le fue poniendo cuesta arriba en la medida que pasaban los rounds y la imagen se iba demacrando cada vez mas y el final parecía que estaba cerca.
Y llego el inolvidable decimosegundo round donde Monzòn castiga a la zona baja, lo lleva de rincón a rincón y cuando Nino apoya su espalda en las sogas saca un derechazo inmortal, que estalla de lleno en el mentón del local, que se derrumba literalmente.
El àrbitro inicia la cuenta, ingresa un ayudante a frenar esa situación, mientras Benvenutti se levanta para quedar colgado de las cuerdas sin sentido mientras el ring se llena de argentinos para abrazarlo y protegerlo de algunos proyectiles que caian sin entender que finalizaba un ciclo, y que se iniciaba otro que seria notable, sensacional, glorioso.
Carlos Monzòn se coronaba campeón del mundo de los medianos y esa noche del 7 de noviembre comenzó un idilio entre este gigante naciente y el publico que a partir de ese momento se convirtió en una religión, se paraba el país cada vez que el Negro defendia su corona, que también era nuestra, porque el, con toda su humildad, en cada combate lo recordaba permanentemente.
Y esta fecha, cuando recuerdo que evento me impacto en mi vida, esta fecha, me sale espontáneamente, quedó marcada como una efemerides imposible de olvidar, que se renueva año a año, que se desempolvan los recuerdos, vuelvo a los recortes y a las revistas de esa época, veo la imagen de la pelea en blanco y negro, el relato de Ulises Barrera que renueva el espíritu de las grandes gestas deportivas de todos los tiempos. Ese campeón no me defraudaba arriba del ring, era como esos héroes que salían del comic que siempre terminaban vencedores, que dejaba de rodillas a esos rivales que querìan quedarse con el trono tan preciado.
Monzòn hacia que todos nos juntemos alrededor de la mesa, que cenemos antes, porque los nervios y la ansiedad nos liquidaba.
Y cuando terminaba el combate, después de la tensión, los festejos nos volvíamos a sentar frente al tele para ver la repetición mas distendido ya como disfrutando y saboreando mucho mejor la victoria.
RENE HEREDIA
Comentarios
Publicar un comentario